Sin duda, el desafío del primer CORE de Ñuble será la orientación estratégica con que se trabajara, es decir, qué tipo de región queremos construir. He aquí nuestra apuesta, creemos que es preciso construir una región sustentable, descentralizada y con participación ciudadana efectiva en la toma de decisiones. Claramente queremos una región como un proceso vivo, social, cultural y económico, que nos lleve al desarrollo.
La creación de la Región del Ñuble, es una magnífica oportunidad para que nuestro territorio crezca con igualdad y respeto al Medio Ambiente.
Para lograr lo anterior, una de las tareas fundamentales a abordar es la elaboración y aprobación de la “Estrategia Regional de Desarrollo”, donde se deberá dejar establecido, no sólo en qué se gastarán las platas regionales, sino que el sentido estratégico de ese gasto, así como también las prioridades y las políticas públicas regionales que se impulsarán desde el gobierno regional. Desde nuestra perspectiva, estas deben permitir que el progreso y bienestar lleguen a todas las familias, no importando el lugar donde vivan.
Pero este progreso se debe realizar respetando al Medio Ambiente y haciendo un buen uso de los recursos naturales como el agua, el suelo, los bosques, que día a día se ven más amenazados, no sólo por la intervención humana, sino que también por los cambios climáticos que se están generando en todo el globo. De aquí la gran importancia de trabajar con una mirada estratégica para esta naciente región de Ñuble.
Para ir materializando esta visión del desarrollo regional, contamos con el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, el cual es urgente dejarlo de considerar como un suplemento de los presupuestos sectoriales, como sucede con frecuencia hoy, y cambiar esta concepción por la de un Fondo efectivamente de desarrollo, esto es que a través de estos recursos, iniciemos los procesos de desarrollo definidos en la Estrategia.
En general, deberían primar no sólo proyectos de fierro y cemento, sino programas de apoyo a la cultura, al turismo, a los pequeños empresarios del campo y la ciudad, etc. que le den el sello al desarrollo de nuestra región.
Otro instrumento que debe ser potenciado por los Consejos Regionales, lo constituyen los Convenios de Programación, como alianzas entre la Región y los Ministerios Sectoriales, para sumar recursos plurianuales, y de esta manera direccionar las opciones de desarrollo, y redefinirlas para resolver apremiantes problemas tales como; mejorar la red de vial, asfaltando muchos caminos que permitan a los agricultores sacar su frutas, sin perder un porcentaje por suciedad o machucones, o realizar un gran programa de riego, para mejorar su eficiencia y aumentar la capacidad de embalse.
Para ver en más detalle las propuestas que estamos realizando en estas 10 grandes áreas, puedes ingresar a la siguiente dirección de Internet.
Que gran oportunidad y que gran necesidad, que la nueva región surja al amparo de un Consejo Regional que privilegie las visiones estratégicas, por sobre la sumatoria de iniciativas puntuales, que siendo necesarias, no le dan la coherencia suficiente para liderar el desarrollo regional que permita que la región se dinamice, y pueda superar los niveles de desempleo y pobreza que la caracterizan.
Para El Examinador.cl
Antonio Arriagada Vallejos
Médico Veterinario, Magíster en Gestión Ambiental
Candidato a CORE por Ñuble, L 141